
El saltador de Onil acaba octavo después de superar una etapa de muchas dudas
Eusebio Cáceres volvió a competir con los mejores saltadores de Europa y esta vez salió del Mundial indoor de Torun con la octava posición, otra vez en puestos de finalista, con un mejor salto de 8,04 metros. El atleta de Onil estuvo lejos de las medallas pero siente que está en el camino para volver a luchar por los puestos de privilegio, como ha hecho durante toda su longeva carrera.
El histórico atleta español, una vida en la élite, desde 2009 saltando más de ocho metros, con la excepción de 2023, iguala el octavo puesto logrado en Birmingham hace ocho años, en 2018. Cáceres, que entrena con Iván Pedroso pese a que regresado a Onil, a su pueblo, con su gente de siempre, cree que el resultado corresponde a su momento actual. “Esta es la realidad. Tampoco puedo decir que se me han escapado saltos enormes. Estoy contento porque sé que al aire libre voy a mejorar y que estoy en el buen camino, pero la realidad es que hoy se me puede escapar un 8,20 como hacer un 7,50. El gesto me cuesta mucho y hoy lo he sufrido mucho, y a más intensidad, más me cuesta, así que tengo mucho que trabajar pero esto no está lejos de las expectativas”, comentó.
He hecho saltos a la antigua usanza, que salía y me iba de boca, pero luego he ido mejorando en cada salto, aunque me cuesta mucho entrar y me cuesta mucho el gesto. No he notado ningún salto limpio. Pero es pronto, llevo un mes haciendo esto y al aire libre espero que funcione”.
El triunfo se lo llevó el portugués Gerson Baldé con la mejor marca mundial del año (8,46). La medalla de plata fue para el italiano Mattia Furlani (8,39). Y el bronce lo logró el búlgaro Bozhidar Saraboyukov (8,31).